El blog oficial de Tania A. Santos

sábado, 24 de junio de 2017

¿Catalogas tu biblioteca? | Letras de Tania



¿Tienes tantos libros y de tantos temas que ya no sabes qué hacer?

Fue mi caso. Y, aunque desde niña me ha encantado vivir en un lugar en donde puedo estar rodeada de libros. Al crecer, poco a poco me fui haciendo de mis propios ejemplares, y me rodeé de tantos libros que mi familia comenzó a sentirse sepultada por ellos. Cuando leí este pasaje de Corazón de tinta, se convirtió en uno de mis preferidos porque sabía que si seguía con mi manía de coleccionista y lectora a esa velocidad, pronto terminaría viviendo así:
"Meggie tiraba de él con tanta fuerza que en el pasillo se golpeó los dedos de los pies con un montón de libros. ¿Con qué si no? Los libros se amontonaban por toda la casa. No sólo estaban en las estanterías como en otras casas, no, en la suya se apilaban debajo de las mesas, sobre las sillas, en los rincones de las habitaciones. Había libros en la cocina, en el lavabo, encima de la televisión, en el ropero, en montoncitos, en grandes montones, gordos, delgados, viejos, nuevos... Los libros recibían a Meggie con las páginas abiertas sobre la mesa del desayuno en un gesto invitador, ahuyentaban el aburrimiento en los días grises... y a veces tropezaba con ellos."
- Cornelia Funke, "Corazón de tinta". 
Podría parecer un sueño hecho realidad en ocasiones, tomando en cuenta que cuando amas la lectura, quieres toparte con los libros adonde sea que vayas, pero tiene su lado oscuro. Existe ese límite en el que entra a juego la necesidad de mantenerlos en orden, pues en ningún momento sería agradable que se presentara la situación de llegar a necesitar un libro con urgencia y no poder encontrarlo. Para eso los compramos, para eso los tenemos en casa, ¿no? Pues cuando sucede algo así, la desesperación o la frustración pueden hacer de las suyas porque aunque puedes estar completamente consciente de que tienes el ejemplar, no recuerdas en donde está.
No es algo que se pueda negar; bien sabemos que eso puede llegar a suceder más de una ocasión, y con muchas otras cosas, además de los libros. Estoy casi segura de que te ha pasado.

O sucede otra situación: A veces olvidas que ya tienes en tu poder cierto ejemplar que de repente necesitas, y lo llegas a comprar de nuevo simplemente porque la memoria falla: recuerdas que lo querías, pero no tienes muy presente su existencia en tus ejemplares. Esto me ha pasado tres veces (sí, mi memoria es de teflón).

Es por eso que he decidido que no es posible confiar al 100% en lo que podemos llegar a recordar de repente, y me descargué un programa muy básico para catalogar mi biblioteca. Se quiera o no, es una manera de estar mucho más consciente de los ejemplares existentes y de su ubicación exacta; es posible buscar un título, una editorial, un tema, un autor, y saber exactamente cuántos y cuáles están en los estantes. Es una chamba bastante pesada de realizar si tienes muchos libros, eso de apilarlos e ir guardando los datos necesarios una y otra vez, hasta que termines con ellos, pero es una labor que valdrá la pena, que hará un bien mayor porque además de ayudarte a re-conocer tus libros, es algo que facilita su manejo a largo plazo, sin accidentes de caídas, golpes o falta de orden, como hubiera pasado si dejas que los libros te inunden como a Meggie y a Mo en la cita de arriba.

Es una pequeña recomendación que hago para poder tratar con mucho más cuidado los libros. Son un tesoro tan valioso en tantos sentidos, que merecen tener un lugar y orden excelentes para que podamos utilizarlos en su máximo potencial.



Y tú, ¿qué opinas? 
¿Cómo acomodas tus libros? 

viernes, 16 de junio de 2017

Contribuyendo a una antología independiente | Letras de Tania

Andaba yo por la vida escribiendo y soñando, cuando Carlos Camaleón, un editor de una editorial independiente llamada "La sangre de las musas" me escribió para invitarme a participar en una antología que se titularía "El último apaga la luz", cuyos temas podrían variar entre el erotismo y la muerte.
Conocía a Carlos de hacía algunos años, ya que me había dado a mí y a mi mejor amigo en la universidad un curso sobre Vampiros que nos encantó, y organizaba a menudo festivales en torno a esta figura rodeada de folclor y leyendas.
Acepté participar en la antología y dediqué los siguientes días a redactar un cuento dedicado a la muerte; lo envié con Carlos para revisión y, entre los demás prticipantes y yo, nos dedicamos a permanecer en contacto dentro de un grupo de facebook, al pendiente de cualquier noticia que pudiera haber en torno a la publicación del libro.
Pasó un buen tiempo (ya ni puedo recordar cuánto exactamente), cuando por fin nos avisaron que los últimos detalles habían quedado terminados y surgió la fecha de la presentación.

Ya en el evento, comenzó el discurso inaugural, agradeciéndonos de antemano por la paciencia. Carlos habló de la liberación de esta anrología a la que denominó de manera hipotética como un “libro maldito“ debido a la cantidad de complicaciones que surgieron en torno a él. A veces había sido el impresor, a veces los intentos fallidos de recuperación de información y la última del día, era que el encuadernador no había completado el trabajo a tiempo.
Pero eso no detuvo en ningún momento el proyecto. Estábamos al fin ahí, firmes y listos para recibir al libro con entusiasmo.

Fue agradable formar parte de este proyecto porque me hizo contemplar de una manera más tangible que la escritura es mi pasión, que ver impresas y encuadernadas mis palabras había dejado de ser un sueño, y que definitivamente quería repetir la experiencia.

domingo, 11 de junio de 2017

Mi primera novela y su trágico final | Letras de Tania

Había una vez una niña llamada Tania que, cuando tenía 14 años, escribió algo que podría llamarse el borrador de su primera novela. Era algo muy fantasioso que tenía mucho que ver con las lecturas juveniles que exploraba en aquel entonces y y la fascinación que le despertaban los enamoramientos en un sentido quizá sublime, y por mucho irreal. Pero era lo que percibía en ese entonces, y le emocionaba mucho la idea. Combinó todo eso y redactó una historia que tenía más de 200 cuartillas en computadora.
Por título, la historia solo llevaba la palabra "Guíame".

Tiempo después, la computadora se volvió un poco lenta por el uso que toda la familia le daba y mis padres la llevaron a reparar. Al no saber ellos sobre mi proyecto, mandaron formatear el equipo para liberarlo de lo que pudiera estarlo alentando, y con ello, perdí el trabajo de años.
¿Cómo decir en pocas palabras lo que pasó cuando me di cuenta?
¡Fue una tragedia total! Por más que busqué, no pude recuperarlo y, un tiempo más adelante, la computadora fue reemplazada y perdí por completo el acceso a ella.
Varias veces traté de reescribir lo que tenía en esa historia, pero tiempo después perdí la esperanza, pues sabía que no iba a salir igual de emocionante que como lo había hecho al principio, además de que, como no era un trabajo que hubiera releído muchas veces, no recordaba muchos de los acontecimientos escritos y el orden cronológico entre ellos. A la larga, la frustración hizo que me diera por vencida; a los 16 ó 17 años, ya tenía intereses muy diferentes que chocaban directamente con la historia que me hubiera gustado relatar a los 14 y por lo tanto, no sabía igual de agradable.

Y así fue.


Tenía mucho que no me ponía a recordar esta historia, y creo que es importante contarla porque es parte de mí, además de que me permitió aprender, tanto de la experiencia, como de mi escritura y de mí como persona.
Moraleja 1: Si vas a trabajar en un proyecto secreto, no lo dejes en la computadora familiar.
Moraleja 2: Respalda la información de tus proyectos importantes la mayor cantidad de veces que sea posible y en diferentes dispositivos. Nunca sabes cuando puede suceder un imprevisto.
Como escritor, es difícil atravesar este tipo de cosas cuando apenas se está comenzando a entrar en el mundo de las letras, pero al mismo tiempo, y ya reflexionándolo con calma, puedo decir que eso me motivó para relatar historias y difundirlas antes de que, por mala suerte, se me volvieran a perder las ideas antes de haberlas difundido, mínimo, a las personas que me importan.
Tal vez pueda retomar lo poco que recuerdo, y darle un sentido diferente y mantenerlo como una especie de "memoria a lo que alguna vez fue". Tal vez... (las ideas ya quieren surgir, pero no se completan).
En fin. ¿Qué opinan?
¿Qué harían si les sucediera algo así?

miércoles, 7 de junio de 2017

Entre las aguas de un "Mar negro" | Letras de Tania

Ficha técnica:

Título del libro: Mar negro

Autor: Bernardo Esquinca

Editorial: Almadía

No. de páginas: 181

Edición: Primera

Año de publicación: 2014

País de publicación: México

ISBN: 9786074111590


Contraportada:

¿La vida en la Tierra sólo puede evolucionar, o también mutar en criaturas amenazantes, propias de la prehistoria y del horror? ¿El amor es motivo suficiente para traer a un hombre de regreso a la muerte? ¿Es verdad lo que creemos saber sobre la Luna, o nuestro satélite natural encarna un misterio irresoluble en el cielo terrestre? ¿Los juguetes infantiles pueden convertirse en mensajeros de furiosas maldiciones?


En esta colección de cuentos, Bernardo Esquinca abre interrogantes cuyas respuestas se encuentran al otro lado de los miedos que nos definen como humanos. El temor a lo desconocido; el espanto que late dentro de la cotidianidad; el escalofrío que nos recorre cada vez que vivimos una de estas tétricas historias que, merced a las emociones que despiertan, quizá ya hemos soñado, o quizá se encuentren grabadas desde hace siglos en el inconsciente colectivo.


Con un pulso que no duda ni por un instante y un instinto que conduce hasta el nervio más sensible de nuestras pesadillas, el autor escribe estas piezas narrativas como quién disecciona un cadáver para adentrarse en su alma y su historia.



Opinión personal:

Mar negro fue presentado el día 21 de febrero de 2015 en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, en la Ciudad de México.


Seguí junto con el amigo que me acompañaba el camino de libros desde donde se encontraba el stand de la editorial Almadía hasta la presentación de su libro, atraídos por lo que habíamos leído ya en la contraportada de “Toda la sangre” y nuestra eterna devoción a la literatura de terror. Terminando la presentación, compré “Mar Negro” y después de haber solicitado la dedicatoria al autor, me llevé el volumen a casa para explorar su textura, sus páginas, su portada, y todas aquellas cosas que ya me habían llamado la atención por las temáticas que se habían mencionado.


Cuento a cuento, fui recorriendo por primera vez el pensamiento y el estilo de este autor mexicano. Conocí sus letras, sus miedos, su fuerte tendencia a finales abiertos que estimulan a la imaginación y sus fobias, proyectadas de manera directa cada historia. Cabellos, patas de bichos, el sonido del crujido de haber pisado alguno, los amarres y sus consecuencias negativas, las muñecas poseídas, el punto de vista de un zombi en plena matanza de 1968, la figura reconstruida del vampiro… en fin, una breve y muy refrescante ola de miedo a la mexicana que me cayó bastante bien mentalmente. Disfruté y exploré un ápice más de esta inmensa cantidad de letras que andan por ahí, esperando ser descubiertas y recorridas.


Mi cuento favorito dentro de esta obra fue “Sueña conmigo”, que trata de un coleccionista de muñecas embrujadas o poseídas a quien de repente le llega una donación anónima cuyo nombre es Greta, que, aunque perturbadora como las demás, cuenta con algo adicional que le inquieta mucho más que cualquiera de sus anteriores adquisiciones.

¿Lo recomiendo? 

Sí. Bastante. Siento que esta obra aporta bastante a la literatura latinoamericana de terror.


¿Lo leerías?




Tania S.

viernes, 2 de junio de 2017

¡Mi primer cuento en Penumbria! | Letras de Tania

Penumbria es una revista que recopila cuentos de género fantástico. Seleccionan los mejores de la convocatoria que realizan cada dos meses y los publican de manera digital.
Portada 

En el número 38, que es el que salió el 29 de mayo de 2017, esta genial revista ha publicado uno de mis cuentos, el cual encontrarán bajo el nombre de "Lección de natación".

Es un cuento muy corto en realidad, pero creo que condensa uno de los temores que muchos de nosotros llegamos a tener de pequeños. Pensé en la idea un día que me puse a recordar mis primeras clases de natación cuando tenía como siete años, y surgió algo un tanto aterrador, pero que a fin de cuentas hizo que el texto cumpliera con su objetivo: hacerte sentir algo, transmitirte las emociones que siente el personaje en el momento en el que le pasa todo lo que le pasa.

Para ya no caer en el spoiler, simplemente los invito a que lean la revista y conozcan a los otros autores cuyos relatos se encuentran al lado del mío. Es una excelente manera de abrir los ojos a todo el talento que desborda en estos días la literatura.

Los invito cordialmente a que le den una leída:

Checa la revista AQUÍ

Les aseguro que vale la pena la exploración tanto de la revista, como de su página web, en donde suben artículos bastante interesantes. 


¡A disfrutar!

Nos leemos pronto.

Tania S.